Técnica: Oleo
Narra la p�rdida de la gu�a y la esperanza, un alma varada en el desierto de la vida que busca una luz que se desvanece, culminando en el encuentro de su propia fe muerta.
En el horizonte brillaba tan tenue y tan clara,
Mi andar sin camino ten�a una direcci�n,
Pero se fue frenando en una y otra tentaci�n,
Le di la espalda y su luz ya no encontr� mi mirada.
Alma m�a,
Has quedado vac�a y ya no hay nada que te pueda llenar.
�Encontrare algo un d�a que me quite mi penar?
Varado yac� en el desierto de la vida,
Con solo unas huellas y rastro de mi sudor,
La oscuridad del cielo aumentando mi temor,
Y yo desorientado, ciego y mi alma perdida.
Y ya las l�grimas no salvaban mi alma,
Solo hab�a una luz que le daba a ella calma.
Desde entonces te busque sin poder encontrarte,
El arrepentimiento hacia a mi esp�ritu arder,
Pero todo era un fri� que congelaba mi ser,
Porque no hab�a ni un rastro de donde hallarte.
Una refracci�n de luz cruzo por una l�grima blanca,
Era una figura l�nguida tendida en el desierto,
Tan suave y blanca como la nieve del invierno,
Tan bella alada y un rostro como el de una santa.
Eras tu; mi gu�a, la que llenaba de esperanza mi ser,
Estabas en mi mano mas que fr�a;
yerta,
�No!
�Aun no estabas muerta!
Me estabas esperando para que viera...
Tu muerte,
La de mi alma,
La m�a,
y la muerte...
...La Muerte
de la Fe.