Técnica: Oleo
Un poema que evoca la traici�n y la partida de un viajero, cuya sombra errante busca una ilusi�n perdida, mientras el dolor y el recuerdo aferran a quien queda atr�s.
Lejana;
la luna es testigo, testigo de una traici�n,
Una partida;
asesina de un pacto, de un pacto de amor,
El viaja al horizonte en busca de una vieja ilusi�n,
Y ella se queda aferrada a la vida, pero su alma queda,
queda llena de dolor.
La luna alumbra la traici�n y la sombra del viajero,
Su condena es desde ese d�a ser en cualquier lugar un extranjero
A lo lejos se divisa; la sombra, la sombra del viajero,
No tiene, pero ahora busca, busca una esperanza,
Buscando libertad ahora es errante y andariego,
Y por m�s que ha buscado, ese sue�o no alcanza.
Aferrada a la vida se queda ella y su dolor,
Razones le sobran para en la vida ya no creer,
Sufre, no cae, pero recuerda los d�as de amor,
Memorias de dos almas que fueron un d�a un mismo ser.